Cómo gestionar tu sensación de fracaso en un proceso con un cliente

¿Te has encontrado alguna vez con alguna de estas situaciones?

  • Te contratan un pack de sesiones, pero a mitad del proceso, lo dejan…
  • El cliente no se implica, posponen sesiones, no hacen las acciones que se marcan
  • Han acabado el pack, el proceso no ha finalizado, pero deciden no continuar, o porque con la mejoría que han notado tienen suficiente, porque no quieren profundizar más, o no quieren invertir más en eso.
  • El ritmo del proceso no es el que te gustaría, crees que no avanza, al menos al ritmo que tú crees

Yo sí, me he encontrado algunas veces, sobre todo al principio. Y es típico también el “autoinculparnos” como coaches e incluso sentirse mal por ello, como si fueses responsable de ello.

Déjame decirte que eso no es así, al menos, no en todos los casos.

Cuando llega un punto del proceso con el que te encuentras en alguna de estas situaciones, toma asiento y contesta a estas preguntas:

1. ¿Realmente este cliente es para mí?

Es decir, si miro hacia atrás cuando decidimos iniciar este proceso juntos, ¿Estaba convencido/a como coach de que le podía ayudar?

A veces pasa que las ganas de ayudar nos hacen coger a todo tipo de clientes, pero es importante ese filtro que te permita decir con sinceridad si realmente crees que vas a poder ayudarle o si necesita a otro compañero/a o incluso algo diferente al coaching.

2. ¿Quién está marcando el ritmo del proceso?

Recuerda que el ritmo debe marcarlo el cliente y como coach debes retarle, pero respetar ese ritmo. Quizás el ritmo es diferente al tuyo, más lento o más rápido, es igual, pero diferente. Ahí, hay que saber diferenciar si estás empujando demasiado y eso hace que el cliente se bloquee o si estás contemporizando para “proteger” al cliente desde tu mapa.

No siempre es fácil, pero aceptar que cada uno tiene su ritmo y que no es responsabilidad tuya como coach machacarlo, sino del cliente, hace que te relajes y veas las cosas de otra manera.

3. Las expectativas que te has creado como coach sobre tu cliente, ¿son tuyas o suyas?

Como coaches estamos entrenados para ver el potencial de nuestro cliente, mucho antes y con mayor amplitud que el propio cliente. Gestionar que el cliente decide parar ahí y bajarse antes del destino no es fácil, pero hay que respetar la decisión del cliente.

Cuando hablamos de cambiar, no todo el mundo está dispuesto a ello a la hora de la verdad. De palabra quizás sí, pero llegado el momento entra el miedo y a veces es tan profundo y lleva tiempo ahí que en un proceso de coaching el cliente no se atreve ni a verbalizarlo, simplemente decide abandonar y a veces no sabe ni porqué.

Como profesionales hay que saber entender y encajar esa situación con nuestro apoyo y ser lo suficientemente honestos para decirle si creemos que necesita otro tipo de ayuda.

Una metáfora de cómo superar el miedo a lo desconocido, está en este vídeo de Indiana Jones:

Te toca

En definitiva, aceptar que el 100% de los casos no va a salir como quieres, que no el 100% de los clientes probablemente consiga su objetivo y que la responsabilidad es compartida ayuda a que te relajes y te dediques a lo que mejor sabes hacer: ayudar a los demás!

¿Has tenido algún caso así? ¿Qué has hecho tú?

Foto | Ryan McGuire

 

About The Author

David Alonso

Mentor de Coaches, Master Trainer en Coaching por Valores y Experto en Coaching Personal. Mi misión es ayudar a otros Coaches proporcionándoles herramientas que les permitan tener mayor seguridad con sus clientes y poder vivir cómodamente como Coaches Personales.